Trastornos de la Conducta

Ciberbullying: conceptualización y prevención

11 de Agosto, 2019 Javier Feliz Álvarez

El cambio tecnológico que se ha producido a nivel social, económico y cultural ha hecho que aparezcan nuevos canales de comunicación y con ello nuevas formas de acoso facilitadas por  las nuevas tecnologías. Internet es un medio de comunicación global, el cual ha hecho que las nuevas generaciones nazcan ya con la identidad digital y se manejen por entornos donde pueden ser susceptibles de ciberbullying o bien de otras formas de acoso.

 

El ciberbullying se entiende como el acoso psicológico llevado a través de las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), principalmente a través del teléfono móvil o bien de Internet. En el análisis realizado por Belsey, experto en la materia, refiere que el uso de las TIC podría usarse por un individuo o grupo deliberadamente de forma hostil y repetida para dañar a otro u otros. A diferencia del Bullying, el Ciberbullying puede mantenerse las 24 horas del día, a cualquier hora y desde cualquier lugar, por lo que se inhiben mecanismos de empatía presencial. Se trata por tanto de una situación que puede dilatarse en el tiempo, centrada en el anonimato de manera frecuente, y no centrada en una finalidad de carácter sexual, aunque sí que puede contar con elementos de índole sexual. Cuando identificamos a los actores implicados, vemos que tenemos una cibervíctima, la cual podría llegar a presentar sentimientos de ansiedad, depresión, ideación suicida, miedo, estrés, tristeza, baja autoestima, así como dificultades en el sueño o comida o estudios; aspectos dónde los padres y docentes deben estar alerta en base a las posibles señales de alarma. En cuanto al ciberagresor, vemos que se trataría de una persona con falta de empatía, dependencia a las TIC; escasa gestión emocional y de habilidades sociales y con carencias interpersonales que le impiden valorar la gravedad de la acción que está llevando a cabo. Las víctimas de ciberbullying, pueden tener perfiles variados: tanto los niños o adolescentes populares que destacan en alguna actividad o por su físico, como los que se encuentran en márgenes sociales, (Willard, 2007). 

Vemos por tanto que el desarrollo y la utilización de las nuevas tecnologías, hace que el uso del móvil y de las propias redes sociales, sean un “arma” complementaria en caso de hablar del CiberBullying, el cual genera un reto educativo y tecnológico para los adolescentes actuales. 

 

Docentes y familia tienen una responsabilidad en cuanto a los aspectos externos o bien de detección y prevención del ciberbullying; no se trata de que sepan intervenir, ya que en este caso se trataría de saber detectar el problema, para a posteriori demandar la ayuda necesaria. Los cambios y aspectos a los que deben prestar más atención hacen referencia a los referidos a cambios en relación a hábitos del propio alumnado (faltas, asistencias a clase, desmotivación, abandono de actividades, modificación de hábitos, sueño…), cambios en las relaciones (grupos de iguales nuevos, escasa comunicación, miedos infundados…), cambios psicosomáticos y en el estado de ánimo (cambios oscilantes de humor, aislamiento, tristeza continuada, explosiones de agresividad). 

La intervención por tanto parte de varias vías, en las que la familia es agente de detección y cambio, y ésta debe actuar para mantener normas y límites, conocer las relaciones sociales de su hijo, educar en la empatía y respeto, dar pequeñas responsabilidades, hablar abiertamente de lo que es el acoso, informarse de sus hábitos y rutinas, y básicamente, observar las propias conductas y hábitos de su hijo.

 

En la escuela o instituto, el cual es agente de prevención y detección y posible intervención, se trataría de mantener el clima de normas y límites educativo, potenciar la relación de comunicación con los propios docentes y padres, realizar dinámicas y talleres en cuanto a las propias consecuencias del ciberbullying así como a las repercusiones legales y psicológicas, y potenciar la disciplina y el respeto. En Ita especialistas en salud mental, debemos centrarnos en la intervención (psicólogos, educadores, terapeutas familiares), somos los encargados de trabajar dichas emociones producidas por el propio ciberbullying y conocer la propia historia personal de la persona que acude en demanda de ayuda, explorando y trabajando con ella las dificultades y daño psicológico que se ha producido para poder volver a recuperar su autoestima y estado emocional para afrontar las siguientes demandas y retos de la vida.

Mi nombre es Javier Feliz y actualmente soy Director de la Unidad de ITA Trastornos de Conducta, me considero una persona responsable y resolutiva con afán de iniciativa y con capacidad para trabajar en ambientes por resultados y bajo presión.