PREGUNTAS FRECUENTES
¿Tienes alguna duda?
Todo lo que necesitas saber antes de contactarnos.
¿Los TCA solo afectan a adolescentes?
No. Aunque suelen iniciarse en la adolescencia, pueden aparecer en la infancia y en la edad adulta, tanto en jóvenes como en mayores.
¿En cuanto a trastornos alimentarios, solo existen la anorexia, bulimia y trastorno por atracón?
No. Estos tres tipos de trastornos alimentarios son los más frecuentes. Existen también el trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta de alimentos, pica y trastorno de rumiación. A veces puede suceder que un trastorno alimentario no cumple con todos los criterios que se exigen en estos diagnósticos, pero eso no quiere decir que no haya un trastorno alimentario. El manual diagnóstico tiene categorías incluso para esos casos: otro trastorno alimentario o de la ingesta de alimentos especificado (OSFED) y no especificado (UFED).
¿Los TCA son solo un problema con la comida?
No. No comer, bajar peso, vomitar o que haya atracones alimentarios es solo la parte visible del problema. Los trastornos alimentarios tienen que ver con dificultades emocionales, de autoestima, dificultades relacionales. Pueden afectar al área social o familiar.
¿Las personas con normopeso pueden tener un TCA?
Sí. El peso no determina la gravedad del trastorno. Muchos TCA pasan desapercibidos por este motivo.
¿Las familias son culpables?
No. En los trastornos alimentarios no hay culpables. La familia, como parte importante de la vida de la persona será un factor a tener en cuenta en la recuperación del trastorno.
Sabemos que la implicación de las familias en el proceso de tratamiento está relacionado con una mejor recuperación del problema.
¿Se puede curar un TCA?
S, la recuperación es posible. Es muy importante intervenir lo antes posible para que haya un mejor pronóstico.
¿Qué son los trastornos del neurodesarrollo?
Son condiciones que aparecen en etapas tempranas del desarrollo y están relacionadas con una forma diferente de funcionamiento del cerebro. Afectan áreas como la atención, el aprendizaje, la comunicación, la conducta, la regulación emocional, la integración sensorial, el funcionamiento adaptativo o las habilidades sociales.
¿Los trastornos del neurodesarrollo se curan?
No se “curan” porque no son una enfermedad, sino que forman parte del desarrollo neurológico de la persona. Con los apoyos adecuados, se puede reducir el malestar, mejorar el funcionamiento diario y potenciar las fortalezas.
¿Todas las personas con un trastorno del neurodesarrollo tienen las mismas dificultades?
No. Cada persona tiene un perfil único. Incluso dentro de un mismo diagnóstico, las dificultades y fortalezas pueden ser muy diferentes.
¿Por qué hablamos de neurodivergencia?
Porque entendemos que existen distintas formas de desarrollo y funcionamiento cerebral. La neurodivergencia es diferencia, no dificultad. Implica habilidades, intereses y formas de pensar propias.
¿Los trastornos del neurodesarrollo afectan a la autoestima y el autoconcepto?
Con frecuencia, sí. Las experiencias repetidas de incomprensión, exigencia excesiva o fracaso pueden afectar a la autoestima. Por eso es clave un acompañamiento respetuoso y validante que permita que la persona construya una imagen positiva de sí misma.
¿Es necesario adaptar el entorno?
Sí. Muchas de las dificultades no dependen solo de la persona, sino de un entorno poco adaptado. Ajustar el contexto (familia, escuela, trabajo) reduce el malestar y facilita el desarrollo.
¿Pueden aparecer problemas emocionales asociados?
Sí. Ansiedad, tristeza, irritabilidad o aislamiento social son frecuentes, especialmente cuando no hay apoyos adecuados o comprensión del entorno.
¿Las personas neurodivergentes tienen fortalezas?
Sí. Muchas presentan habilidades destacadas en áreas concretas, como la creatividad, la memoria, el pensamiento lógico, la sensibilidad, la perseverancia o intereses muy profundos. Reconocer y potenciar estas fortalezas es una parte esencial del acompañamiento.
¿El tratamiento es igual para todas las personas?
No. El acompañamiento se adapta al perfil, la edad, el momento vital y el nivel de gravedad de cada persona.
¿El acompañamiento es solo en la infancia?
No. El acompañamiento puede darse en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta la edad adulta.
¿El autismo es una enfermedad?
No. El autismo no es una enfermedad ni tiene cura. Es una condición del neurodesarrollo que forma parte de la persona a lo largo de toda su vida.
¿Cuáles son las principales características del TEA?
Las personas con TEA suelen presentar dificultades en la comunicación y la interacción social, es decir, dificultades para iniciar o mantener conversaciones, interpretar gestos o expresiones faciales, entender bromas o sarcasmos y respetar los turnos al hablar. También pueden mostrar intereses o comportamientos repetitivos, como repetir movimientos como mecer las manos o girar objetos, seguir rutinas muy estrictas o desarrollar un interés muy intenso por un tema concreto (por ejemplo: fútbol, mapas o tecnología). Además, suelen tener una forma particular de procesar la información sensorial, siendo muy sensibles a ruidos, olores o luces, o buscando estímulos de manera intensa, como tocar superficies o texturas concretas. Estas características se combinan de formas muy diversas, por lo que cada persona con TEA tiene un perfil único de fortalezas y dificultades.
¿Cómo se diagnostica el TEA?
El diagnóstico es clínico y se realiza mediante la observación, entrevistas y herramientas específicas, siempre por profesionales especializados.
¿A qué edad se puede detectar el autismo?
Puede detectarse desde la infancia temprana, generalmente a partir de los 3 años. En algunos casos, especialmente en mujeres o personas con altas capacidades, el diagnóstico puede realizarse en la adolescencia o en la edad adulta, cuando aumentan las demandas sociales.
¿El autismo afecta igual a niños y adultos?
No. Las manifestaciones cambian a lo largo de la vida y dependen del entorno, las experiencias y las exigencias de cada etapa.
En la infancia, el TEA suele manifestarse a través de dificultades en el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la interacción social, la regulación emocional y sensorial, así como en la adquisición de autonomía. La intervención se centra en estimular el desarrollo y acompañar a la familia y al entorno escolar.
En la adolescencia y la transición a la vida adulta, muchas personas desarrollan estrategias de adaptación o camuflaje social. En estas etapas puede aparecer mayor malestar emocional, fatiga social o sensación de no encajar, y aumenta la vulnerabilidad a problemas de salud mental. Además, coinciden retos importantes como la construcción de la identidad, la planificación del proyecto vital, las relaciones de pareja, la adquisición de responsabilidades y la autonomía. El tratamiento se orienta principalmente a la regulación emocional, la calidad de vida y la integración social, educativa o laboral.
¿Las personas con TEA tienen discapacidad intelectual?
No siempre. Algunas personas presentan discapacidad intelectual, mientras que otras tienen un nivel intelectual medio o alto.
¿El TEA se puede tratar?
El TEA no se puede “curar” ni eliminar. El tratamiento se orienta a ofrecer apoyos que mejoren el autoconocimiento, la autonomía, el bienestar emocional y la calidad de vida de la persona.
¿Las personas con TEA pueden llevar una vida autónoma?
Muchas personas con TEA pueden desarrollar una vida autónoma (estudiar, trabajar…) con los apoyos adecuados. Otras necesitarán apoyos continuados a lo largo de su vida. Cada caso es diferente.
¿Por qué algunas personas con TEA llegan a consulta en la edad adulta si se inicia en la infancia?
Porque han pasado desapercibidas durante años, han desarrollado estrategias de compensación o han recibido otros diagnósticos erróneos antes de identificar el TEA.
¿Qué papel tiene la intervención temprana?
La intervención temprana es fundamental porque favorece el desarrollo de la persona con TEA y puede disminuir el impacto de las dificultades a lo largo de la vida, facilitando la adquisición de habilidades sociales, comunicativas y de autonomía desde edades tempranas.
¿A qué edad se puede detectar el TDAH?
El TDAH suele identificarse en la infancia, generalmente entre los 5 y 7 años, cuando las dificultades empiezan a afectar la escuela y la vida diaria. En algunos adolescentes o adultos con síntomas más sutiles, el diagnóstico puede hacerse más tarde.
¿Cómo se diagnostica el TDAH?
El diagnóstico lo realiza un profesional especializado, generalmente un psiquiatra o neuropsicólogo, mediante entrevistas, observación y pruebas estandarizadas. No hay una “analítica”, sino que se trata de conocer cómo la persona funciona en distintos contextos.
¿Se puede tratar el TDAH?
El TDAH no se “cura”, pero sus síntomas sí se pueden tratar. Con un tratamiento adecuado se puede mejorar la atención, la organización, el autocontrol, la regulación emocional y la calidad de vida. Esto implica ayuda especializada y, en muchos casos, medicación.
“Tiene TDAH, pero esto no quita que sea un vago”, “No tiene fuerza de voluntad” o “Es muy pesado y un mal educado”…
Desgraciadamente, es habitual que las personas con TDAH reciban estos mensajes de forma continuada a lo largo de su vida. Esto hace que acaben interiorizando una imagen negativa de sí mismo y que acaba afectando en su autoestima.
El TDAH está relacionado con el desarrollo del cerebro, especialmente la corteza prefrontal (la parte delantera del cerebro) y las conexiones con el sistema límbico y los ganglios basales (la parte interna del cerebro). Estas partes del cerebro se desarrollan de forma más lenta o funcionan de manera diferente en comparación con el resto de la población. Es decir, las personas con TDAH tienen el mismo cerebro, pero se desarrolla y funciona diferente. Por eso, las personas con TDAH son muy movidas, a veces interrumpen cuando alguien está hablado, son despistadas y cometen errores o se olvidan tareas u objetos. Esto no significa que sean vagos, tengan falta de voluntad o sean mal educados, si no, que su cerebro funciona de forma distinta a la esperada y tienen dificultades para prestar atención o para controlar la impulsividad.
¿Por qué algunos niños con TDAH son muy creativos o tienen talentos especiales?
Como hemos dicho, las personas con TDAH tienen un funcionamiento cerebral distinto, esto conlleva dificultades, pero también fortalezas. Algunas personas con TDAH tienen una forma de pensar más divergente, lo que les permite ver soluciones originales, ser creativos, tener intereses muy intensos en un área concreta o ser muy hábil con los deportes. Sus fortalezas pueden aprovecharse en el aprendizaje y la vida diaria.
¿Todos los niños con TDAH son hiperactivos?
No. El TDAH puede ser de tipo inatento, hiperactivo/impulsivo o combinado. Algunos niños y adultos tienen principalmente problemas de atención sin hiperactividad visible.
¿Puede desaparecer el TDAH con la edad?
No, el TDAH acompaña a la persona a lo largo de la vida. Sin embargo, los síntomas pueden cambiar. Por ejemplo, la hiperactividad suele disminuir y algunas personas desarrollan estrategias para compensar la falta de atención.
¿Por qué algunos niños con TDAH tienen problemas para dormir?
El TDAH puede afectar los ritmos del sueño, la regulación de la actividad cerebral y la capacidad para relajarse, lo que provoca dificultad para dormirse, despertares nocturnos o sueño de mala calidad.
¿Los niños con TDAH tienen más riesgo de tener dependencias?
Sí, las personas con TDAH tienen una mayor vulnerabilidad a desarrollar dependencias o hábitos de consumo problemáticos. Esto se debe a que el TDAH afecta áreas del cerebro relacionadas con el autocontrol, la regulación de emociones y la búsqueda de recompensa, lo que puede llevar a recurrir a sustancias, juegos u otros hábitos para sentirse bien o mantener la atención. Un tratamiento temprano y estrategias de autocontrol, organización y regulación emocional, junto con el apoyo familiar, ayudan a reducir este riesgo y fomentan hábitos más saludables.
¿Puede el TDAH afectar las relaciones con los compañeros o amigos?
Sí. Las dificultades para controlar impulsos, esperar turnos o interpretar señales sociales pueden generar conflictos o malentendidos, pero con apoyo y estrategias sociales se pueden mejorar las relaciones.
¿El TDAH se hereda?
Sí. El TDAH tiene un componente genético importante. Es común que haya familiares con dificultades de atención, impulsividad o hiperactividad.
¿El SAF se puede prevenir?
Sí. El SAF se puede evitar completamente si no se consume alcohol durante el embarazo. No hay una cantidad segura de alcohol para el bebé en desarrollo.
¿El SAF se puede curar?
No hay cura que elimine las lesiones de neurodesarrollo del SAF. El alcohol que el bebé recibió durante el embarazo interfiere en la formación del cerebro de forma permanente. Sin embargo, con intervención temprana y adecuada, se puede intervenir en los síntomas derivados.
¿Cómo se diagnostica el SAF?
El diagnóstico se basa en la historia perinatal, observación del crecimiento y características físicas, y evaluaciones del desarrollo cognitivo, emocional y conductual por profesionales especializados. Generalmente, se debe realizar una evaluación neuropsicológica que evalúe las funciones cognitivas y conductuales, una evaluación de rasgos físicos y desarrollo por psiquiatría o neuropediatría; y un estudio de neuroimagen para valorar posibles alteraciones estructurales cerebrales.
¿Qué dificultades pueden aparecer en las personas con SAF?
Las personas con SAF pueden presentar una combinación de dificultades que afectan su vida diaria y su desarrollo. Entre las más frecuentes se incluyen:
– Problemas de atención
– Memoria
– Planificación
– Impulsividad
– Dificultades de aprendizaje
– Problemas de conducta
– Dificultades de regulación emocional
– Dificultades para organizar la vida diaria o entender las consecuencias de sus acciones
– Problemas físicos o de coordinación.
Además, las personas con SAF tienen una mayor vulnerabilidad a ciertas comorbilidades psiquiátricas y riesgos sociales, como:
– Ansiedad
– Depresión
– Traumas derivados de experiencias adversas
– Consumo de sustancias
– Conductas de riesgo o sexuales inapropiadas
– Dificultades en las relaciones sociales
– Problemas legales o incluso contacto con el sistema judicial en la adolescencia o adultez.
Estas vulnerabilidades se relacionan con las alteraciones cerebrales que afectan la autorregulación, el control de impulsos, la planificación y la comprensión de consecuencias, por lo que requieren un acompañamiento especializado y un entorno seguro que promueva hábitos saludables y proteja a la persona.
¿Qué apoyos pueden ayudar a las personas con SAF?
El tratamiento puede incluir apoyo educativo, entrenamiento en habilidades sociales, logopedia, terapia ocupacional, terapia psicológica, estimulación cognitiva y medicación psiquiátrica.
Además, la coordinación con la familia y la escuela es fundamental para mantener estrategias consistentes en todos los ámbitos de la vida de la persona.
¿Todo lo que le sucede a mi hijo/a es debido al SAF?
Si bien es cierto que la exposición al alcohol puede generar muchas dificultades, no explican todas ellas. El desarrollo ya viene marcado desde antes de nacer, pero sobre él se va a desarrollar una historia de vida. En muchas ocasiones, por ejemplo, las personas con SAF pueden ser personas adoptadas. En este sentido, el abandono vivido puede conllevar dificultades a la hora de vincularse y confiar en el mundo y su entorno.
¿El SAF es una discapacidad?
El SAF es una causa de discapacidad. Es aconsejable realizar un diagnóstico precoz e iniciar los trámites para la discapacidad en todos los casos, también cuando tienen la mayoría de edad.
¿A qué edad se puede detectar?
En algunos casos puede identificarse en los primeros años de vida si existen retrasos globales del desarrollo. En otros, se detecta al inicio de la escolarización, cuando aumentan las demandas cognitivas y adaptativas.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico lo realiza un profesional especializado mediante evaluación del funcionamiento intelectual (pruebas estandarizadas) y de las habilidades adaptativas, además de entrevistas clínicas y análisis del desarrollo evolutivo.
¿Es lo mismo discapacidad intelectual que retraso madurativo?
No. El retraso madurativo se utiliza en edades tempranas cuando hay un desfase en la adquisición de los hitos del desarrollo, pero aún no se puede establecer un diagnóstico estable. La discapacidad intelectual implica una afectación persistente del funcionamiento intelectual y adaptativo que se mantiene en el tiempo.
¿Puede una persona con discapacidad intelectual tener otros trastornos del neurodesarrollo o trastornos de salud mental?
Sí, pueden coexistir otras condiciones del neurodesarrollo, trastornos del lenguaje, dificultades motoras o problemas de salud mental. Es importante tener en cuenta que las experiencias repetidas de comparación, sobreprotección o exclusión pueden afectar al autoconcepto y la autoestima de la persona. Por eso es fundamental promover experiencias positivas, ajustar las expectativas de autonomía para que sean realistas y realizar una toma de decisiones ajustadas a cada persona, con el fin último de fomentar el bienestar emocional de la persona.
Es importante una evaluación integral y no atribuir todas las dificultades al mismo diagnóstico.
¿Puede mejorar con intervención?
Sí. Aunque la discapacidad intelectual forma parte del perfil de la persona, los apoyos adecuados mejoran significativamente la autonomía, el bienestar y la calidad de vida; y son totalmente necesarios.
¿La discapacidad intelectual empeora con el tiempo?
No. La discapacidad intelectual no es una condición degenerativa. El funcionamiento puede mejorar significativamente con apoyos adecuados, estimulación y oportunidades de aprendizaje. Lo que cambia con la edad son las demandas del entorno, que pueden requerir ajustes en los apoyos.
¿Una persona con discapacidad intelectual necesitará siempre ayuda?
Dependerá del nivel de apoyo requerido. Algunas personas necesitarán apoyos intermitentes en momentos concretos, otras, apoyos más continuos.
En la vida adulta, muchas personas pueden desarrollar empleo protegido o con apoyo, relaciones afectivas significativas y distintos grados de autonomía. La planificación de la transición a la vida adulta es un momento clave. El objetivo siempre debe ser maximizar la independencia dentro de sus posibilidades.
¿Las personas con discapacidad intelectual pueden tener fortalezas?
Por supuesto. Muchas personas con discapacidad intelectual pueden destacar por su constancia, habilidades sociales, memoria mecánica, sensibilidad interpersonal o capacidades prácticas, dependerá de la persona. Identificar y potenciar estas fortalezas es parte esencial del acompañamiento.
¿Qué papel tiene la familia?
La familia es un pilar esencial en la promoción de autonomía. Encontrar el equilibrio entre apoyo y sobreprotección es uno de los retos más frecuentes, y suele requerir acompañamiento profesional.
¿A qué edad se puede detectar los trastornos específicos del aprendizaje?
Suele identificarse en los primeros cursos de primaria, cuando las demandas de lectura, escritura o cálculo aumentan. En algunos casos puede detectarse más tarde, especialmente si la persona ha desarrollado estrategias compensatorias.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico lo realiza un profesional especializado, es decir, un neuropsicólogo. La evaluación se realiza mediante una evaluación neuropsicológica que incluye una entrevista de neurodesarrollo, pruebas estandarizadas seleccionadas de forma individualizada y cuestionarios. Se analiza el rendimiento académico en relación con la edad y la capacidad intelectual.
¿Los trastornos específicos del aprendizaje se pueden “curar”?
No, los trastornos específicos del aprendizaje son una condición neurobiológica que acompañan a la persona a lo largo de su vida. Por lo tanto, la persona debe conocer su funcionamiento y encontrar las estrategias y herramientas que le ayuden a solventar sus dificultades. No es algo que desaparezca, pero con intervención adecuada, adaptaciones y estrategias específicas, la persona puede aprender de forma eficaz y desarrollar plenamente su potencial.
¿Puede ser falta de esfuerzo o inteligencia?
No se trata de falta de esfuerzo o una capacidad intelectual baja. De hecho, las personas con un trastorno específico del aprendizaje pueden tener una inteligencia incluso superior al esperable para su edad.
Se trata de un funcionamiento distinto del cerebro, es decir, la dificultad se encuentra en procesos concretos relacionados con áreas del cerebro que se encargan de procesar los números, el lenguaje escrito y oral, entre otras.
¿Afecta a la autoestima?
En muchos casos sí, especialmente cuando no se diagnostica de forma precoz y la persona recibe mensajes como “no se esfuerza lo suficiente” o “podría hacerlo mejor si quisiera”. Estas experiencias pueden generar inseguridad y culpa. Por eso es clave intervenir no solo en la parte académica, sino también en la parte emocional e identitaria.
¿Las personas con trastorno específico del aprendizaje tiene otras fortalezas asociadas?
Por supuesto. Muchas personas con trastorno específico del aprendizaje desarrollan pensamiento creativo, habilidades visoespaciales, capacidad de resolución de problemas o gran perseverancia. Identificar y potenciar estas fortalezas forma parte esencial del acompañamiento.
¿Mi hijo necesita tratamiento aunque “solo” tenga problemas de conducta o atención?
Cuando estas dificultades interfieren en su bienestar, en la convivencia familiar o en el rendimiento escolar, es importante valorar qué está ocurriendo y ofrecer apoyo especializado.
¿El tratamiento infantil es solo para niños con diagnósticos graves?
No. Atendemos tanto dificultades emocionales y del desarrollo como situaciones que, sin ser graves, generan sufrimiento o bloquean el desarrollo del niño o la niña.
¿El tratamiento consiste solo en hablar con el niño?
No. En infancia el tratamiento se basa principalmente en el juego, la experiencia compartida y el aprendizaje de habilidades adaptadas a la edad, no solo en la conversación.
¿Es necesario que la familia participe en el tratamiento?
Sí. La implicación familiar es fundamental. No pedimos a las familias que se conviertan en terapeutas, sino que participen activamente en el proceso para favorecer cambios reales en el día a día.
¿Se coordina Ita con el colegio?
Cuando es necesario y con autorización familiar, realizamos coordinación con el centro educativo para favorecer una intervención coherente y adaptada al entorno escolar.
¿Cuánto dura un tratamiento infantil?
La duración depende de cada caso. Tras la evaluación inicial se establece un plan terapéutico personalizado y se realizan seguimientos periódicos para valorar la evolución y ajustar la intervención.
¿El tratamiento puede evitar problemas en la adolescencia o en la edad adulta?
La intervención temprana reduce el riesgo de que las dificultades se mantengan o se intensifiquen en etapas posteriores del desarrollo.
¿Siempre hay bajo peso?
Si, según el manual diagnóstico hay “peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física”. Eso quiere decir que el peso es inferior al normal o esperado por edad. Sin embargo, puede existir anorexia atípica (peso en rango normal, pero con restricción severa y miedo intenso a engordar).
¿En la anorexia pueden aparecer atracones?
Si, a pesar de que principalmente hay sintomatología restrictiva, puede que aparezcan atracones alimentarios.
¿Siempre hay atracones?
No, aunque siempre hay un comportamiento compensatorio de los atracones. El vómito es el comportamiento más frecuente, pero puede haber otros comportamientos compensatorios como abuso de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicio excesivo.
¿La bulimia es menos grave que la anorexia?
No necesariamente, son trastornos distintos, con riesgos diferentes.
A veces se percibe la anorexia como más grave porque el bajo peso extremo es visible y puede poner en riesgo la vida de forma muy evidente. Pero la bulimia también puede ser médica y psicológicamente muy peligrosa.
¿Los atracones son por falta de voluntad?
No. El problema tiene que ver con factores psicológicos, emocionales y neurobiológicos.
¿Un atracón es lo mismo que “comer mucho”?
No. El atracón implica comer más de lo que se considera normal y con la sensación de falta de control. Se suele asociar también a comer más rápido de lo normal, comer hasta sentirse desagradablemente lleno, comer sin hambre física, culpa o vergüenza intensa después.
¿Siempre hay obesidad?
No necesariamente, puede presentarse en cualquier peso, aunque es frecuente.
¿Los atracones son por falta de voluntad?
No. El problema tiene que ver con factores psicológicos, emocionales y neurobiológicos.
¿Qué es un trastorno de la personalidad?
Es una forma persistente de experimentar las emociones, relacionarse con los demás y afrontar las situaciones que puede generar dificultades importantes en distintas áreas de la vida.
¿Los trastornos de personalidad tienen tratamiento?
Sí. Existen tratamientos psicológicos especializados que han demostrado ser eficaces para mejorar la regulación emocional, las relaciones interpersonales y el bienestar general.
¿Son trastornos que duran toda la vida?
Aunque algunos patrones pueden mantenerse en el tiempo, muchas personas experimentan mejoras significativas gracias al tratamiento adecuado y al desarrollo de nuevas estrategias de afrontamiento.
¿Cuál es el trastorno de personalidad más frecuente?
El trastorno límite de la personalidad (TLP) es uno de los diagnósticos más frecuentes en los dispositivos especializados de salud mental, aunque existen otros trastornos de personalidad con características diferentes.
¿Es frecuente presentar otros problemas de salud mental asociados?
Sí. Ansiedad, depresión, consumo de sustancias, trastornos alimentarios o dificultades emocionales suelen aparecer con frecuencia junto a los trastornos de personalidad.
¿La familia participa en el tratamiento?
Cuando resulta beneficioso, la familia puede desempeñar un papel importante en el proceso terapéutico, ayudando a mejorar la comprensión del problema y favoreciendo un entorno más estable y seguro.
¿Cuándo es recomendable consultar?
Cuando las dificultades emocionales, los conflictos en las relaciones, la impulsividad o el malestar interfieren de forma significativa en la vida cotidiana y generan sufrimiento persistente.
¿El TLP tiene tratamiento?
Sí. Existen tratamientos psicoterapéuticos específicos y estructurados que han demostrado eficacia, especialmente aquellos centrados en la regulación emocional y las habilidades interpersonales. Con intervención adecuada, muchas personas experimentan una clara mejoría en su estabilidad emocional y en su funcionamiento diario.
¿Las personas con TLP manipulan?
No. Las conductas que a menudo se interpretan como manipulativas suelen ser intentos desadaptativos de manejar emociones muy intensas, miedo al abandono o situaciones interpersonales vividas como amenazantes. Comprender este funcionamiento permite intervenir de forma más adecuada.
¿Es frecuente la autolesión en el TLP?
Puede aparecer, aunque no en todos los casos. Las autolesiones suelen tener la función de aliviar momentáneamente un malestar emocional muy elevado o de regular emociones difíciles de expresar. Su presencia indica la necesidad de valoración y tratamiento especializado.
¿La medicación es el tratamiento principal?
No. El tratamiento de base es psicoterapéutico. La medicación puede utilizarse como apoyo para determinados síntomas (ansiedad intensa, impulsividad, alteraciones del ánimo), pero no sustituye la intervención psicológica.
¿El TLP se puede superar?
La evolución es variable, pero con tratamiento especializado muchas personas dejan de presentar conductas de riesgo, mejoran sus relaciones y recuperan su funcionamiento académico, social o laboral. La intervención temprana mejora significativamente el pronóstico.
¿Cuándo conviene consultar?
Es recomendable solicitar valoración cuando existen cambios emocionales muy intensos, conflictos relacionales frecuentes, impulsividad significativa, autolesiones, amenazas suicidas o un deterioro importante en la vida diaria.
¿Los trastornos emocionales se superan solos?
En algunos casos el malestar puede disminuir, pero cuando interfiere en la vida diaria es importante recibir apoyo profesional.
¿La medicación es obligatoria?
No. La base del tratamiento es la intervención psicológica. La medicación se valora solo cuando está indicada.
¿El tratamiento obliga a dejar la rutina?
No. El objetivo es mejorar el funcionamiento diario y la calidad de vida.
¿Qué ocurre si no noto mejoría inmediata?
La evolución puede ser gradual. El tratamiento se ajusta según la evolución de cada persona.
¿La familia puede participar en el tratamiento?
Cuando es necesario, la familia puede formar parte del proceso terapéutico.
¿Cuándo una dificultad emocional requiere ayuda profesional?
Cuando el malestar emocional se mantiene en el tiempo, interfiere en la vida cotidiana o dificulta las relaciones, el trabajo, los estudios o el bienestar personal, es recomendable realizar una valoración profesional.
¿Es normal sentirse triste, preocupado o estresado a veces?
Sí. Todas las personas experimentan emociones difíciles en determinados momentos. La diferencia está en la intensidad, duración y repercusión que estas emociones tienen en el día a día. Cuando dejan de ser una respuesta puntual y generan un sufrimiento persistente, puede ser necesaria una intervención especializada.
¿Se puede superar un trastorno emocional?
Sí. Con un tratamiento adecuado, muchas personas consiguen reducir los síntomas, desarrollar herramientas de afrontamiento más saludables y recuperar su bienestar emocional y su funcionamiento habitual.
¿Es necesario tomar medicación?
No siempre. El tratamiento suele basarse principalmente en la intervención psicológica. La valoración psiquiátrica y el tratamiento farmacológico se consideran cuando los síntomas son especialmente intensos o interfieren de forma importante en la vida diaria.
¿Qué papel tiene la familia o el entorno cercano?
El entorno puede ser un importante factor de apoyo durante la recuperación. En algunos casos, la participación de familiares o personas de referencia ayuda a comprender mejor la situación y facilita el proceso terapéutico.
¿Los trastornos emocionales pueden afectar a la autoestima?
Sí. El malestar emocional mantenido puede influir en la percepción que una persona tiene de sí misma, generando inseguridad, sentimientos de incapacidad o dificultades para confiar en sus propios recursos.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Depende de las necesidades del adolescente. La duración se ajusta según la evolución emocional, familiar, académica y social.
¿La ansiedad se puede curar completamente?
La ansiedad es una respuesta normal del organismo. El tratamiento permite aprender a gestionarla y reducir su impacto hasta que deje de limitar la vida diaria.
¿Tendré que tomar medicación?
No siempre. La base del tratamiento es la psicoterapia. La medicación solo se utiliza cuando es necesaria y como complemento.
¿Me obligarán a enfrentarme a las situaciones que me dan miedo?
El trabajo se realiza de forma progresiva y consensuada, respetando el ritmo de cada persona.
¿Y si llevo mucho tiempo con ansiedad?
Aunque lleve años presente, con un tratamiento adecuado es posible mejorar significativamente. ¿La terapia de grupo es obligatoria? No. Se valora en función de las necesidades de cada caso.
¿La depresión es solo estar triste?
No. Es un trastorno que afecta a la forma de pensar, sentir y actuar, y que puede influir en todas las áreas de la vida.
¿Si empiezo el tratamiento tendré que tomar medicación?
No siempre. Se valora de forma individual y solo cuando es necesario.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Depende de cada persona y del momento en que se encuentre, pero el plan se revisa periódicamente para adaptarlo a su evolución.
¿Y si no tengo ganas de hacer nada?
Es una parte habitual de la depresión. El tratamiento está pensado precisamente para ayudar a recuperar la motivación de forma progresiva.
¿Es normal tener recaídas?
En algunos casos puede haber altibajos. El tratamiento trabaja también en prevenir y manejar estas situaciones.
¿Qué es la patología dual?
La patología dual aparece cuando una persona presenta de forma simultánea una dependencia y otro problema de salud mental, como ansiedad, depresión, TDAH, trauma o trastornos de la personalidad. Ambas dificultades suelen estar relacionadas y requieren un abordaje integral.
¿Qué debe abordarse primero: la dependencia o el problema emocional?
Ambas situaciones deben tratarse de forma conjunta, ya que suelen influirse mutuamente. Un abordaje integral favorece una recuperación más estable y duradera.
¿Cuándo es recomendable buscar ayuda profesional?
Cuanto antes se inicie el tratamiento, mayores serán las posibilidades de recuperación y menor será el impacto que estas dificultades puedan tener en la vida personal, familiar, social o laboral.
¿Las dependencias se deben únicamente a una falta de voluntad?
No. Las dependencias son situaciones complejas en las que intervienen factores biológicos, psicológicos, emocionales y sociales. Por ello, es importante contar con una evaluación adecuada y un tratamiento especializado.
¿Se puede recaer durante el tratamiento?
Sí. Las recaídas pueden formar parte del proceso terapéutico. No significan fracaso, sino que indican la necesidad de comprender qué ha ocurrido y reforzar estrategias de prevención y regulación.
¿La familia participa en el tratamiento?
Sí. La implicación familiar es una parte importante del proceso terapéutico. Muchas veces la dependencia afecta profundamente a la dinámica familiar y es necesario acompañar también a la familia.
¿Es frecuente la patología dual?
Sí. Es relativamente habitual que una dependencia coexista con otros problemas de salud mental. Por este motivo, resulta fundamental realizar una valoración clínica completa para diseñar el tratamiento más adecuado.
¿El tratamiento es solo dejar de consumir?
No. El objetivo es que la persona pueda recuperar estabilidad emocional, relaciones saludables, autonomía y calidad de vida, más allá del consumo.
¿Cuánto dura el tratamiento?
La duración del tratamiento depende de las características y necesidades de cada persona, de la evolución de la situación y de la posible coexistencia de otros problemas de salud mental. El plan terapéutico se adapta de forma individualizada para favorecer una recuperación progresiva y sostenible.
¿La dependencia es una cuestión de falta de voluntad?
No. Las dependencias implican cambios en los circuitos cerebrales relacionados con el control de impulsos, la recompensa y la regulación emocional.
¿Se puede recuperar una persona con una dependencia?
Sí. Con tratamiento especializado y apoyo adecuado es posible recuperar el control sobre la propia vida y mantener cambios estables en el tiempo.
¿La familia participa en el tratamiento?
Sí. La implicación familiar suele ser un elemento fundamental en el proceso de recuperación.
¿Pasar muchas horas conectado significa tener una dependencia?
No necesariamente. Lo importante no es únicamente el tiempo de uso, sino el grado de pérdida de control y el impacto que tiene en la vida diaria.
¿La dependencia a las tecnologías afecta solo a adolescentes?
No. Aunque es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes, puede aparecer en cualquier etapa de la vida.
¿Hay que eliminar completamente las tecnologías?
No. El objetivo es aprender a utilizarlas de forma saludable y compatible con otras áreas importantes de la vida.
¿Puede estar relacionada con otros problemas emocionales?
Sí. Con frecuencia aparecen dificultades asociadas como ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento social o problemas de regulación emocional.
¿Qué aparece primero, la dependencia o el trastorno mental?
Puede ocurrir de ambas formas. En algunas personas el malestar emocional precede al consumo y en otras el consumo favorece la aparición de síntomas psiquiátricos.
¿Es más difícil tratar una patología dual?
Suele requerir una intervención más especializada, pero los resultados mejoran significativamente cuando ambos problemas se abordan de forma conjunta.
¿Puede tratarse sólo la dependencia?
No es recomendable. Cuando existe patología dual, trabajar únicamente el consumo suele aumentar el riesgo de recaída o de persistencia del malestar psicológico.
¿La recuperación es posible?
Sí. Con un tratamiento integral y adaptado a las necesidades de cada persona es posible alcanzar una mejora significativa en el bienestar, la autonomía y la calidad de vida.
¿Cuánto dura el tratamiento?
La duración depende de cada persona, de la naturaleza de las dificultades y de los objetivos terapéuticos. Tras una evaluación inicial, se establece un plan de tratamiento individualizado que se revisa de forma periódica según la evolución.
¿Qué trastornos se incluyen dentro de “otros TCA”?
Se incluyen alteraciones de la conducta alimentaria que no encajan completamente en los diagnósticos más conocidos, pero que generan un malestar significativo y afectan al bienestar físico, emocional o social.
¿Son menos graves que la anorexia o la bulimia?
No necesariamente. Aunque puedan ser menos conocidos, pueden tener un impacto importante en la salud y en la calidad de vida, por lo que también requieren atención especializada.
¿Pueden aparecer junto a otros problemas emocionales?
Sí. Es frecuente que coexistam con ansiedad, depresión, dificultades de autoestima o problemas en las relaciones interpersonales.
¿Cómo sé si necesito ayuda profesional?
Si la alimentación, la preocupación por el cuerpo o determinadas conductas relacionadas con la comida están generando malestar, interfieren en tu vida diaria o afectan a tus relaciones, puede ser recomendable realizar una valoración especializada.
¿La recuperación es posible?
Sí. Con un tratamiento adaptado a las necesidades de cada persona es posible mejorar la relación con la alimentación, reducir el malestar emocional y recuperar calidad de vida.
¿La familia participa en el tratamiento?
Cuando resulta necesario, la familia puede formar parte activa del proceso terapéutico para favorecer la comprensión del problema y apoyar la recuperación.
¿Es necesario ingresar para tratar un TCA?
No siempre. La modalidad de tratamiento dependerá de la gravedad, la evolución y las necesidades de cada caso. Muchas personas realizan su tratamiento de forma ambulatoria o en hospital de día.
¿Qué trastornos se incluyen dentro de esta categoría?
Además del TLP, existen otros trastornos de personalidad como el trastorno evitativo, el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (TOCP), el trastorno dependiente o el trastorno narcisista de la personalidad. Todos ellos pueden afectar a la forma de pensar, gestionar las emociones y relacionarse con los demás, aunque cada persona presenta un perfil único de dificultades y fortalezas.
¿Los trastornos de personalidad pueden cambiar?
Sí. Aunque algunos patrones suelen estar presentes desde hace años, el tratamiento puede ayudar a desarrollar nuevas formas de relacionarse, gestionar las emociones y afrontar las dificultades.
¿Es frecuente que aparezcan otros problemas asociados?
Sí. Muchas personas presentan además ansiedad, depresión, dificultades emocionales, problemas de autoestima o consumo de sustancias.
¿Cómo sé si necesito ayuda profesional?
Cuando las dificultades emocionales o relacionales generan malestar persistente, conflictos frecuentes o limitaciones importantes en la vida cotidiana, puede ser recomendable realizar una valoración especializada.
¿La terapia puede ayudar aunque lleve años sintiéndome así?
Sí. Muchas personas han convivido durante años con determinados patrones de funcionamiento sin comprender completamente lo que les ocurre. La terapia permite entender estos patrones y desarrollar herramientas más adaptativas.
¿La familia participa en el tratamiento?
Cuando es necesario, la participación familiar puede favorecer una mejor comprensión de las dificultades y mejorar la comunicación y las relaciones dentro del entorno cercano.
¿Es posible mejorar la calidad de vida?
Sí. Con un tratamiento adecuado es posible reducir el sufrimiento, fortalecer las relaciones personales y desarrollar una vida más estable y satisfactoria.
Necesito ayuda, ¿qué tengo que hacer?
Para poder valorar tu estado realizamos una primera visita de valoración, llevada a cabo por un psicólogo especialista, en la que puede ayudarte a entender qué está pasando y qué tipo de apoyo o tratamiento es el más adecuado según tu situación personal o la de tu familiar.
¿En qué consiste esta primera visita de valoración?
La primera visita es un espacio confidencial y cercano en el que un profesional especializado escucha tu situación y realiza una valoración clínica inicial. El objetivo es comprender las dificultades que estáis viviendo, conocer el contexto personal y familiar y poder recomendar el tratamiento más adecuado.
Tras esta valoración, nuestro equipo os explicará detalladamente las opciones terapéuticas, el funcionamiento del tratamiento y los siguientes pasos.
¿Por qué tipo de profesional voy a ser atendido/a?
La primera valoración suele realizarla un psicólogo especializado en salud mental. Posteriormente, y según las necesidades de cada caso, el tratamiento puede contar con la intervención de un equipo multidisciplinar formado por psiquiatras, psicólogos, terapeutas, educadores y otros profesionales especializados.
¿Cuál es el coste de los tratamientos?
El coste depende del tipo de tratamiento recomendado, de su intensidad y de las necesidades específicas de cada persona. Tras la primera valoración, nuestro equipo de admisiones os facilitará información detallada sobre las opciones terapéuticas y sus costes.
¿Qué hago si mi hijo/a no quiere realizar una primera visita?
Es una situación frecuente y entendemos la preocupación que esto puede generar en las familias. En estos casos, los padres o tutores legales pueden acudir inicialmente sin el menor para recibir orientación profesional.
Esta primera consulta permite valorar la situación, resolver dudas y ayudaros a encontrar la mejor manera de acompañar y motivar al menor para iniciar el proceso terapéutico de forma progresiva y adaptada a sus necesidades.
La visita no implica necesariamente el inicio inmediato de un tratamiento, sino una primera orientación profesional sobre cómo actuar.
Si mi hijo/a es menor de edad, ¿debemos acudir ambos progenitores a la primera visita?
Puedes realizar una primera visita sin necesidad de que acudan ambos progenitores, aunque siempre es recomendable contar con la participación y coordinación familiar siempre que sea posible. En caso de que solo pueda asistir uno de los progenitores o tutores legales, el profesional valorará la situación concreta y orientará sobre la información, consentimiento o autorizaciones que puedan necesarias según la edad del menor, el tipo de intervención y las circunstancias familiares o legales existentes.
¿Puedo realizar los tratamientos online?
Sí. Disponemos de atención online en aquellos casos en los que el tipo de tratamiento o intervención lo permite. Durante la valoración inicial, el profesional os indicará si esta modalidad es adecuada según las necesidades terapéuticas de cada persona.
¿Qué tipo de tratamiento puedo realizar?
En Ita contamos con diferentes modalidades terapéuticas adaptadas a las necesidades de cada paciente y al nivel de apoyo que requiera en cada momento. Entre ellas se encuentra terapia individual, terapia grupal y terapia familiar, que se puede realizar en cualquier de los 3 tipos de estancia que tenemos de continuidad asistencial: residencia 24h, hospital de día o consultas externas.
¿Qué duración tienen los tratamientos?
La duración del tratamiento es personalizada y depende de factores como las necesidades de cada persona, la gravedad de la situación y la evolución durante el proceso terapéutico.
Nuestro objetivo es acompañar a cada paciente y a su familia durante el tiempo necesario para favorecer una recuperación sólida y estable.
¿Es un recurso para casos muy graves?
Es un recurso para adolescentes que necesitan mayor intensidad terapéutica. En Ita contamos con hospitalización, hospital de día y tratamiento ambulatorio, adaptando el dispositivo según la gravedad y la interferencia en su vida diaria.
¿Se pierde el curso escolar?
Nuestro objetivo es preservar o recuperar la trayectoria académica mediante el programa socioeducativo y la coordinación con el centro educativo.
¿La familia participa en el tratamiento?
Sí. La implicación familiar es una parte esencial del proceso terapéutico.
¿El tratamiento es solo farmacológico?
No. La intervención es interdisciplinaria y principalmente psicoterapéutica y socioeducativa. La medicación se utiliza solo cuando está clínicamente indicada.
¿Se puede salir de la unidad de hospitalización 24h?
Sí. Los permisos terapéuticos son progresivos y adaptados a la evolución del adolescente, permitiendo trasladar los aprendizajes al entorno familiar y social.
¿Hay castigos o normas estrictas?
No. La estructura diaria y las normas buscan apoyar el aprendizaje y la autonomía, no castigar. Cada actividad tiene un objetivo terapéutico.
¿Cómo se coordina con el centro educativo?
A través de nuestro programa socioeducativo, el equipo mantiene contacto con la escuela o instituto para adaptar el curso académico a la evolución del adolescente.
¿Qué pasa si el adolescente no quiere participar en alguna actividad?
Se trabaja desde la motivación y el acompañamiento, respetando los tiempos del adolescente y buscando siempre que la experiencia sea significativa y útil.
¿Debo registrarme para reservar una visita de valoración?
Para poder acceder a una primera visita de valoración es imprescindible registrarse en la plataforma para poder reservar la visita. En el formulario solo se piden los datos básicos para poder llevar a cabo el registro.
¿Qué tipo de datos he de rellenar para acceder a la reserva online de una cita?
Para registrarse en la plataforma de reserva online de primeras citas pedimos los siguientes datos: Mail, Nombre, Apellidos, Correo electrónico, fecha de nacimiento y teléfono.
¿Qué expertos terapeutas realizan las visitas de valoración?
Los expertos que realizan las visitas orientativas online son profesionales con largo recorrido en psicología y psiquiatria, ya que es necesaria una trayectoria destacada y un gran conocimiento de la materia para poder realizar las preguntas pertinentes y detectar si la persona puede estar sufriendo un trastorno de salud mental.
¿Qué tipo de preguntas y test se realizan?
Las preguntas que se realizan en la visita de valoración son las básicas para poder determinar los factores del paciente de padecer algún tipo de trastorno, preguntas como el peso, tipos de hábitos, tipos de conducta, etc… En definitiva, son preguntas simples que ayudan al profesional a determinar la posibilidad del tipo de trastorno que pueda padecer.
¿Qué tipos de trastornos se pueden detectar en la visita de valoración?
En las primeras visitas de valoración se realizan preguntas y tests con el fin de poder detectar los siguientes trastornos en salud mental: trastorno de conducta alimentaria, trastorno de conducta, trastorno de personalidad, trastorno psicótico, dependencias a sustancias, trastornos ansioso-depresivos y adaptativos, trastornos del neurodesarrollo, obesidad y problemas de pareja.
¿Se utilizarán mis datos con fines comerciales?
En ningún caso los datos facilitados para el registro serán utilizados para enviar información con fines comerciales ni serán traspasados a terceros ya que cumplimos estrictamente con la LOPD y GRPD.
¿Puedo modificar mi cita para otro día?
Para modificar tu cita deberás llamar al centro donde hayas reservado y pedir una reprogramación de la cita. La recepción del centro gestionará el cambio.