Tratamiento de TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO

Una forma distinta de aprender

Acompañamiento especializado para favorecer el desarrollo, la autonomía y el bienestar.

contexto

Qué es la discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual es una condición del neurodesarrollo que implica un funcionamiento intelectual y adaptativo diferente al esperado para la edad.

Se caracteriza por dificultades en el dominio conceptual, social y práctico. Es decir, dificultades cognitivas y ejecutivas, por ejemplo, en el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto y el aprendizaje académico. O bien, limitaciones en las habilidades adaptativas, es decir, en aquellas competencias necesarias para la vida diaria (comunicación, autonomía, habilidades sociales y manejo práctico del entorno).

Para establecer el diagnóstico, estas diferencias deben estar presentes desde el periodo del desarrollo y generar una interferencia significativa en el funcionamiento cotidiano. La discapacidad intelectual no define a la persona ni determina su potencial de forma cerrada, sino que describe un perfil de apoyos necesarios.

La discapacidad intelectual afecta de manera global al funcionamiento, aunque el perfil puede ser muy heterogéneo. En función de las dificultades de la persona y de la necesidad de apoyos se definirá el tipo de discapacidad intelectual de la persona: leve, moderada, severa o profunda.

NUESTRO TRABAJO

Cómo tratamos la discapacidad intelectual en Ita

En Ita acompañamos a personas con discapacidad intelectual leve o moderada. Inicialmente partimos de una evaluación integral para conocer el perfil cognitivo, adaptativo, emocional y social de cada niño/a, adolescente o adulto.

Nuestro enfoque se centra en potenciar capacidades y promover la máxima autonomía posible, siempre desde una mirada respetuosa y realista. Trabajamos de forma coordinada con la familia, el entorno educativo y, cuando es necesario, con recursos comunitarios. La coherencia entre contextos es clave para que los aprendizajes se consoliden. 

Generalmente las familias acuden a nuestros centros porque la persona, no solo presenta una discapacidad intelectual, si no que, presenta comorbilidades psiquiátricas (ansiedad, consumo de sustancias, trastornos alimentarios, entre otras) que empeoran su calidad de vida y, en muchas ocasiones, ponen en riesgo a la persona. Inicialmente, se trabaja para eliminar estos trastornos de salud mental asociados y posteriormente, ayudar a la persona con las dificultades propias del trastorno de neurodesarrollo específico. 

En este sentido, contamos con las unidades de neurodesarrollo. En la infancia, las unidades infantiles ponen el foco en la estimulación precoz, la adquisición de habilidades básicas y la inclusión escolar. En la adolescencia y adultez, trabajamos especialmente la autonomía, la transición a la vida adulta, la inserción laboral cuando es posible y la planificación de apoyos a largo plazo.

Nuestro enfoque se centra en potenciar capacidades y promover la máxima autonomía posible, siempre desde una mirada respetuosa y realista. Trabajamos de forma coordinada con la familia, el entorno educativo y, cuando es necesario, con recursos comunitarios. La coherencia entre contextos es clave para que los aprendizajes se consoliden. 

Generalmente las familias acuden a nuestros centros porque la persona, no solo presenta una discapacidad intelectual, si no que, presenta comorbilidades psiquiátricas (ansiedad, consumo de sustancias, trastornos alimentarios, entre otras) que empeoran su calidad de vida y, en muchas ocasiones, ponen en riesgo a la persona. Inicialmente, se trabaja para eliminar estos trastornos de salud mental asociados y posteriormente, ayudar a la persona con las dificultades propias del trastorno de neurodesarrollo específico. 

En este sentido, contamos con las unidades de neurodesarrollo. En la infancia, las unidades infantiles ponen el foco en la estimulación precoz, la adquisición de habilidades básicas y la inclusión escolar. En la adolescencia y adultez, trabajamos especialmente la autonomía, la transición a la vida adulta, la inserción laboral cuando es posible y la planificación de apoyos a largo plazo.

Objetivos de tratamiento

  1. 01Ofrecer un plan individualizado según necesidades y nivel de apoyo
  2. 02Potenciar habilidades cognitivas y adaptativas
  3. 03Entrenar competencias para la vida diaria, promoviendo su autonomía
  4. 04Favorecer la comunicación funcional
  5. 05Desarrollar habilidades sociales y de regulación emocional
  6. 06Fortalecer la autoestima y el sentido de competencia
  7. 07Reducir el impacto emocional asociado a experiencias de comparación o exclusión
  8. 08Acompañar a la familia en el proceso de adaptación, toma de decisiones y en la organización y planificación de apoyos futuros
  9. 09Facilitar la inclusión educativa, social y comunitaria

centros

Centros Ita con tratamiento de la discapacidad intelectual

Conoce los centros de Ita especializados en discapacidad intelectual y apoyo al desarrollo.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Tienes alguna duda acerca de la discapacidad intelectual?

Todo lo que necesitas saber antes de contactarnos.

¿A qué edad se puede detectar?

En algunos casos puede identificarse en los primeros años de vida si existen retrasos globales del desarrollo. En otros, se detecta al inicio de la escolarización, cuando aumentan las demandas cognitivas y adaptativas.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico lo realiza un profesional especializado mediante evaluación del funcionamiento intelectual (pruebas estandarizadas) y de las habilidades adaptativas, además de entrevistas clínicas y análisis del desarrollo evolutivo.

¿Es lo mismo discapacidad intelectual que retraso madurativo?

No. El retraso madurativo se utiliza en edades tempranas cuando hay un desfase en la adquisición de los hitos del desarrollo, pero aún no se puede establecer un diagnóstico estable. La discapacidad intelectual implica una afectación persistente del funcionamiento intelectual y adaptativo que se mantiene en el tiempo.

¿Puede una persona con discapacidad intelectual tener otros trastornos del neurodesarrollo o trastornos de salud mental?

Sí, pueden coexistir otras condiciones del neurodesarrollo, trastornos del lenguaje, dificultades motoras o problemas de salud mental. Es importante tener en cuenta que las experiencias repetidas de comparación, sobreprotección o exclusión pueden afectar al autoconcepto y la autoestima de la persona. Por eso es fundamental promover experiencias positivas, ajustar las expectativas de autonomía para que sean realistas y realizar una toma de decisiones ajustadas a cada persona, con el fin último de fomentar el bienestar emocional de la persona.
Es importante una evaluación integral y no atribuir todas las dificultades al mismo diagnóstico.

¿Puede mejorar con intervención?

Sí. Aunque la discapacidad intelectual forma parte del perfil de la persona, los apoyos adecuados mejoran significativamente la autonomía, el bienestar y la calidad de vida; y son totalmente necesarios.

¿La discapacidad intelectual empeora con el tiempo?

No. La discapacidad intelectual no es una condición degenerativa. El funcionamiento puede mejorar significativamente con apoyos adecuados, estimulación y oportunidades de aprendizaje. Lo que cambia con la edad son las demandas del entorno, que pueden requerir ajustes en los apoyos.

¿Una persona con discapacidad intelectual necesitará siempre ayuda?

Dependerá del nivel de apoyo requerido. Algunas personas necesitarán apoyos intermitentes en momentos concretos, otras, apoyos más continuos.
En la vida adulta, muchas personas pueden desarrollar empleo protegido o con apoyo, relaciones afectivas significativas y distintos grados de autonomía. La planificación de la transición a la vida adulta es un momento clave. El objetivo siempre debe ser maximizar la independencia dentro de sus posibilidades.

¿Las personas con discapacidad intelectual pueden tener fortalezas?

Por supuesto. Muchas personas con discapacidad intelectual pueden destacar por su constancia, habilidades sociales, memoria mecánica, sensibilidad interpersonal o capacidades prácticas, dependerá de la persona. Identificar y potenciar estas fortalezas es parte esencial del acompañamiento.

¿Qué papel tiene la familia?

La familia es un pilar esencial en la promoción de autonomía. Encontrar el equilibrio entre apoyo y sobreprotección es uno de los retos más frecuentes, y suele requerir acompañamiento profesional.

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