Trastornos del Neurodesarrollo

TDAH

TDAH y hormonas: por qué hay días en los que todo cuesta más 

Hay días del mes en los que todo parece costar más. Concentrarse, organizarse, controlar los impulsos, regular el ánimo o simplemente conseguir que la cabeza funcione como queremos. 

Muchas mujeres con TDAH llevan años notándolo. Días en los que están más dispersas, más irritables, más sensibles o con menos capacidad para afrontar las tareas del día a día. Sin embargo, pocas veces se les pregunta por ello en consulta. Y no es casualidad. 

El TDAH femenino no es un diagnóstico que se explica una vez y permanece exactamente igual durante toda la vida. Su manifestación puede cambiar en función de la etapa vital y de los cambios hormonales que la acompañan. 

¿Qué relación tienen las hormonas con el TDAH? 

Las encuestas a gran escala muestran que la inmensa mayoría de las mujeres con TDAH relaciona sus síntomas con los cambios hormonales que se producen a lo largo del ciclo menstrual y también durante etapas como el embarazo o la menopausia (Kooij et al., 2025). 

No se trata simplemente de “cosas de hormonas”, en ese sentido despectivo con el que a veces se utiliza la expresión. Las hormonas interactúan con sistemas relacionados con la dopamina, un neurotransmisor estrechamente implicado en el TDAH (Wynchank et al., 2026). Por eso, cuando los niveles hormonales cambian, también pueden cambiar la forma en la que se manifiestan algunos síntomas. 

Entender esta relación puede ayudar a muchas mujeres a dejar de pensar que están teniendo “días malos” sin explicación alguna, y empezar a identificar un patrón.

¿Cómo afecta el ciclo menstrual a los síntomas del TDAH?

Una de las etapas que puede resultar especialmente complicada es la fase premenstrual. En este momento se produce una caída de los niveles de estrógenos que puede asociarse a un empeoramiento de algunos aspectos cognitivos y emocionales. Para muchas mujeres con TDAH, esto puede traducirse en más dificultades para concentrarse, mayor desregulación emocional o una sensación de que, de repente, aquello que otros días podían hacer sin tanto esfuerzo se vuelve mucho más difícil. 

Entre el 66 % y el 80 % de las mujeres con TDAH refiere síntomas premenstruales marcados, y es frecuente que estos síntomas coexistan con un síndrome premenstrual o con un trastorno disfórico premenstrual (Kooij et al., 2025; Wynchank, de Jong y Kooij, 2026). 

Reconocer que existe un patrón es importante, porque permite anticiparse en lugar de vivir cada episodio como si fuera algo inesperado. 

¿Qué momentos vitales son especialmente sensibles para las mujeres con TDAH? 

Durante la pubertad, por ejemplo, algunas chicas y sus familias perciben un cambio. Con la llegada de la menstruación, los síntomas de atención y las dificultades de regulación emocional pueden intensificarse o hacerse más evidentes (Kooij et al., 2025). No todo lo que ocurre durante la adolescencia es simplemente “cosas de la edad”. En algunas chicas, este puede ser el momento en el que determinadas dificultades que antes podían compensarse con el conocido fenómeno masking, empiezan a resultar más visibles. 

El embarazo y el posparto constituyen otra etapa en la que los cambios hormonales pueden tener un papel relevante. Durante el embarazo suele ser necesario revisar la medicación y valorar las decisiones terapéuticas con el equipo médico. Pero el posparto también merece especial atención. En encuestas de autoinforme, hasta un 61 % de las mujeres con TDAH refiere síntomas depresivos durante el posparto (Kooij et al., 2025). Por eso, el seguimiento durante esta etapa debería prestar atención a lo que ocurre después del nacimiento del bebé (Krebs y Donnellan-Fernandez, 2025). 

Y después llega una etapa de la que todavía se habla poco cuando hablamos de TDAH: la perimenopausia y la menopausia. En esta etapa, la disminución sostenida de los estrógenos puede asociarse a un empeoramiento de la atención, la memoria y la regulación emocional. En las encuestas de autoinforme, alrededor del 70 % de las mujeres describe este periodo como algo que “cambia la vida”, y la mitad lo considera “extremadamente severo” (Kooij et al., 2025). Sin embargo, sigue siendo poco habitual que, ante una consulta por síntomas relacionados con la menopausia, se pregunte también por el TDAH. Y tampoco siempre se explora la posibilidad de cambios hormonales cuando una mujer con TDAH consulta porque nota que sus síntomas han empeorado (Wynchank et al., 2026; Krebs y Donnellan-Fernandez, 2025). 

Pero… ¿para qué puede servirme si no puedo cambiarlo? 

Es importante entender lo que está ocurriendo porque me permite plantear opciones. 

Una vez identificado el patrón, existen herramientas que pueden ayudarme a manejarlo. Una de ellas es registrar el ciclo menstrual y los síntomas para identificar cuándo aparecen las mayores dificultades y poder anticiparlas. También puede valorarse con el equipo médico un ajuste de la dosis de la medicación durante la fase premenstrual y, de forma coordinada entre ginecología y psiquiatría, estudiar el posible papel de los anticonceptivos hormonales o de la terapia hormonal durante la perimenopausia (Wynchank et al., 2026). 

No se trata de resignarse, se trata de conocer cómo funciona nuestro propio cuerpo para poder planificar y ajustar el tratamiento cuando sea necesario, siempre con el acompañamiento del equipo médico. 

La pubertad, la fase premenstrual, el posparto o la perimenopausia pueden ser momentos en los que algunas mujeres noten un aumento de sus dificultades. Saberlo no es una mala noticia. Es información. Entender el patrón permite anticiparse, buscar ayuda, ajustar el tratamiento junto con los profesionales que nos acompañan y, sobre todo, dejar de interpretar cada bajón como un fracaso personal (Wynchank et al., 2026). 

No se trata de que cada mes tengamos que empezar de cero. Se trata de entender qué está pasando para poder dejar de ir siempre un paso por detrás de nuestro propio cuerpo.

Bibliografia

  • Kooij, J. J. S., de Jong, M., Agnew-Blais, J., et al. (2025). Research advances and future directions in female ADHD: The lifelong interplay of hormonal fluctuations with mood, cognition, and disease. Frontiers in Global Women’s Health, 6 
  • Krebs, K., & Donnellan-Fernandez, R. (2025). Integrative literature review – the impact of ADHD across women’s lifespan. BMC Women’s Health, 25, Article 593. 
  • Wynchank, D., de Jong, M., & Kooij, S. J. J. S. (2026). Practical tools for female-specific ADHD: The impact of hormonal fluctuations in clinical practice and from the literature. European Psychiatry, 69(1), e1, 1–7. 

Eva Rubio Bueno

Autor de ITA Salud Mental

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