La familia es el núcleo principal de todo individuo. Es el lugar de protección y desarrollo por excelencia, en el que la persona crece, aprende y evoluciona. Ejerce una función clave que es la detección de hitos del crecimiento, que son los logros evolutivos que se van adquiriendo desde el nacimiento en torno a todas las etapas vitales. La familia es un agente principal a la hora de darse cuenta de dificultades, comportamientos no esperados o inusuales en los hijos, y, por ende, solicitar orientación o evaluación profesional.
Una vez que se detecta la condición del espectro autista, la familia recibe una
información que es difícil de procesar y que ha de elaborarse con profesionales especializados. Es fundamental hacer un trabajo de psicoeducación de los rasgos principales de autismo presentes, de los niveles de funcionalidad y autonomía que la persona puede desarrollar y/o presenta, así como, los apoyos requeridos por parte de la familia en aquellas áreas de vulnerabilidad.
Cuando entienden mejor cuáles son las dificultades en comunicación, en flexibilidad, en sensorialidad, en interacción social o en mentalización en sus hijos, el apoyo es más claro y se producen mejoras en la comunicación, convivencia y resolución de problemas.
Los niveles de apoyo en Autismo son diferenciales, por tal motivo es imprescindible trabajar de forma detallada las áreas de apoyo versus las áreas de autonomía.
En general, La familia detecta, apoya y promueve un desarrollo integral de las áreas personales en el hijo, sosteniendo los cambios que realiza y potenciando la estabilidad.
En Ita Salitre hacemos dos terapias mensuales multifamilias sobre Autismo para desarrollar conocimiento y habilidades comprensivas sobre el TEA. Promovemos que las familias que atendemos lean y aprendan a través de recomendaciones bibliográficas sobre las características de la condición de Autismo. Creemos que padres más documentados e informados se traducirá en familias más adaptadas, estables y sanas.