Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se caracterizan por una alteración en la alimentación que conlleva a un cambio en el consumo de los alimentos y que causa deterioro de la salud física y psicosocial.
Sin embargo, todos estos síntomas visibles (restricción alimentaria, atracones, conductas compensatorias….) son solo, ‘’síntomas’’, son la forma que el paciente encuentra de poder gestionar y/o controlar el malestar emocional. Por lo que, para poder tratar de forma correcta estos trastornos mentales, haría falta además de un aborde multidisciplinar, llegar a qué sufrimiento emocional tiene el paciente (si ha sufrido algún acontecimiento traumático, sentimientos de vacío, baja autoestima, ansiedad, heridas emocionales…) y encontrar la forma adaptativa de gestionarlo.
Los principales TCA son: anorexia nerviosa (AN), bulimia nerviosa (BN), y trastorno por atracón. Además, estos diagnósticos se excluyen entre sí, de modo que no se puede cumplir más de un diagnóstico a la vez, ya que tienen manifestaciones clínicas diferentes y necesidades distintas a la hora a de abordar su tratamiento.
Sin embargo, sí es común la fluctuación de los diagnósticos de TCA, sobretodo el paso de AN a BN.
La anorexia nerviosa se caracteriza por:
1. una restricción en la ingesta de los alimentos que conlleva a un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad
2. miedo intenso a ganar peso
3. alteración en la forma de percibir el peso y su imagen corporal.
4. puede ser de tipo restrictivo (dieta, ayuno, ejercicio) o tipo atracón/purgas ( vómito autoprovocado, laxantes, diuréticos, enemas)
Respecto a su comorbilidad, los trastornos de ansiedad, depresivos y bipolares concurren con frecuencia con la anorexia nerviosa. En algunos pacientes con anorexia nerviosa, se han descrito casos de TOC, especialmente en los de tipo restrictivo, debido al sobrecontrol que suelen presentar. El trastorno por abuso de alcohol y otras sustancias, también pueden ser comórbidos con la anorexia nerviosa, especialmente en el tipo con atracones/purgas, ya que presentan más impulsividad.
La bulimia nerviosa, se caracteriza por:
1. episodios recurrentes de atracones (ingesta en un período determinado de una cantidad de alimentos que es superior a la que la mayoría de personas ingerirían en un periodo similar)
2. sensación de falta de control sobre lo que ingiere durante el episodio.
3. comportamientos compensatorios inapropiados para evitar el aumento de peso (vómito autoprovocado, uso de laxantes, ayuno…), y también la autoevaluación está indebidamente influida por el peso corporal.
Respecto a su comorbilidad, la mayoría de los pacientes con bulimia nerviosa, experimenta al menos, otro trastorno mental. Existe un aumento en la frecuencia de síntomas depresivos (baja autoestima), y trastornos depresivos y bipolares (TB). Además, la prevalencia del trastorno por consumo de sustancias, concretamente el consumo de alcohol o estimulantes, es de al menos el 30%. Asimismo, un alto porcentaje de pacientes con bulimia nerviosa, también presenta características de la personalidad que cumplen los criterios de trastornos de la personalidad, siendo el más frecuente trastorno de personalidad límite.
Por último, el trastorno por atracón, se caracteriza por:
1. episodios recurrentes de atracones, y un atracón se basa en: ingesta en un período concreto de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar, y sensación de falta de control.
Además, los episodios de atracones se asocian a:
- comer mucho más rápido de lo normal comer hasta sentirse desagradablemente lleno
- comer grandes cantidades de alimentos cuando no se siente hambre física
- comer solo debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiera
- sentirse luego a disgusto con uno mismo, o avergonzado.
Hay que resaltar que, a diferencia de la bulimia nerviosa, en el trastorno por atracón, no existen conductas compensatorias.
Los trastornos comórbidos más frecuentes son el trastorno depresivo mayor y el trastorno por consumo de alcohol. Hay que tener en cuenta que, la comorbilidad psiquiátrica está relacionada con la gravedad de los atracones y no con el grado de obesidad, ya que no suelen ser personas con obesidad.

Se ha observado una gran correlación entre los TCA y los TB, que se asocia a una mayor gravedad en el TB, lo que lleva a que en ocasiones exista más dificultad en reconocer los TCA en pacientes con TB medicados, ya que uno de los efectos secundarios de algunos fármacos es el aumento del apetito y de la ingesta. Debido a la cantidad de estudios que demuestran que existe una alta comorbilidad entre los TCA y el TB, se creó una escala para determinar la intensidad y la frecuencia de las alteraciones alimentarias en la población bipolar, denominada Barcelona Bipolar Eating Disorder Scale. El resultado de dicho estudio encontró que, un 65,9% de los pacientes con TB tenían TCA, siendo el Trastorno por Atracón el más prevalente.
Dentro de los TCA, los patrones concretos de personalidad que se manifiestan son: baja tolerancia a la frustración e impulsividad en BN, e inflexibilidad psicológica en AN.
La relación entre los TCA y los TP es muy compleja, debido a que la alteración de la personalidad puede considerarse un factor predisponente, una complicación del TCA, o una entidad independiente. Por otro lado, sí se observan factores predisponentes para desarrollar un TCA: tendencia a engordar, patrones familiares de interacción disfuncionales, y preocupación de los padres por la figura y el peso.
Además, según investigaciones recientes, se concluye que determinados rasgos de personalidad, ejercen influencia en el origen y evolución de los TCA (impulsividad y perfeccionismo). Además, estima que la prevalencia de las alteraciones de la personalidad en personas con TCA varía desde un 53% a un 93%. En concreto, dentro de los pacientes con TCA, se ha encontrado que el trastorno de personalidad evitativo es muy comórbido, y en segundo lugar, el trastorno de personalidad dependiente.
Se concluye que, los TCA tienen gran comorbilidad con síntomas depresivos, ansiosos, obsesivos e impulsivos, además de con el TB y con los trastornos de personalidad.
Para su abordaje terapéutico, se necesita un equipo multidisciplinar, pudiéndose encontrar aquello que hace sufrir al paciente, y a partir de ahí, no solo trabajar los síntomas visibles del TCA, sino las formas o patrones de gestión emocional y del malestar desadaptativas que utiliza el paciente y así poder cambiarlas a un patrón funcional.