Salud Mental

Cuando perder las señales corporales se vuelve la norma

26 de Abril, 2026 Ferran Vila

Una de las dificultades que más vemos en consulta no es “no saber comer”, sino haber perdido la capacidad de escuchar al propio cuerpo. Y lo más relevante es que no es algo anecdótico: los déficits en la conciencia interoceptiva se observan en todos los trastornos de la conducta alimentaria y en distintas modalidades sensoriales, incluso en personas que ya se han recuperado.

Dietas repetidas, estrés constante, horarios rígidos, miedo a comer “demasiado”, hipercontrol… Todo esto no solo influye psicológicamente, sino también fisiológicamente.

Sabemos que la restricción calórica altera los reguladores del apetito (como la leptina o la grelina) en cuestión de días, y que incluso puede disminuir las señales físicas de saciedad. Es decir: no solo dejamos de escuchar al cuerpo, sino que el propio cuerpo empieza a emitir señales más confusas.

Con el tiempo, el cuerpo deja de ser una brújula y se convierte en un territorio difícil de interpretar.

Aparecen señales mezcladas:

  • hambre que llega de golpe
  • saciedad que no se reconoce
  • ansiedad que se vive como antojo
  • atracones que se interpretan como “falta de fuerza de voluntad”

Pero no es falta de voluntad. Es desconexión.

Y no es una desconexión general, sino muy específica: la evidencia muestra que la dificultad para percibir señales de hambre y saciedad es uno de los principales predictores de conductas como el atracón, la restricción o las purgas.

Además, entre esa desconexión y los síntomas aparece un elemento clave: la desconfianza corporal. Cuando el cuerpo deja de ser una referencia fiable, aumentan el control, la rigidez y el malestar.

También sabemos que el estado emocional influye directamente: el malestar emocional reduce la capacidad de escuchar el cuerpo y aumenta la tendencia a comer desde lo emocional, mientras que estados más regulados facilitan la conexión con las señales internas.

En consulta, esto lo vemos constantemente. Y también vemos lo contrario: cuando acompañamos a las personas a reconectar con sus sensaciones internas —sin juicio, sin miedo, sin reglas externas—, aparece una forma de alimentarse más estable, más predecible y mucho más tranquila.

En programas como Desde Dentro, esta reconexión es un eje central.
No buscamos prescribir “qué comer”, sino recuperar el diálogo cuerpo–mente: esa capacidad de notar, interpretar y confiar en señales internas.

Porque escuchar al cuerpo no es una intuición difusa ni una moda. Es un proceso clínico, entrenable y fundamental para que la alimentación deje de ser un campo de batalla y vuelva a ser un espacio de bienestar.

Coordinador del equipo de Nutrición y Dietética en Ita Salud Mental. Especialista en TCA complejo.

 

Dietista-Nutricionista. 

Máster en Intervención Psicológica en los TCA y Obesidad (Universitat de Barcelona); Máster en Nutrición y Metabolismo (Universitat Rovira i Virgili – Universitat de Barcelona).

 

Miembro del comité de Innovación de Clariane España y project manager de la evaluación e implementación de soluciones innovadoras a los retos actuales del ámbito de la salud.

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