Un evento traumático es la vivencia de un suceso que sobrepasa la capacidad de una persona para poder afrontarlo y gestionarlo en ese momento. Es una situación de un nivel emocional tan elevado que el cuerpo es incapaz de procesar.
Esto puede dejar una huella en cómo la persona vive ese recuerdo así como otras situaciones que se asemejen a la experiencia traumática. No es tanto qué sucede, sino cómo la persona lo vive. Es posible que dos personas puedan vivir la misma situación pero la forma de procesarla sea diferente, y es importante respetarlo.
Cuando una persona vive una experiencia traumática es esencial poder saber cómo apoyarla y acompañarla para que se pueda sentir segura.
En primer lugar, es crucial saber si esa persona tiene intención de querer hablar de la situación vivida. En el caso de que pueda abrirse emocionalmente contigo, hay que mantener un lenguaje no verbal amable; mirar a la otra persona, no atender a distracciones, mantenerse cercano, no interrumpir, etc. De otro modo, estar atento también a su lenguaje no verbal; si necesita más espacio, si no quiere contacto físico, si quiere dejar de hablar, etc. y poder respetarlo.
El hecho de que te está explicando está situación ya es muy positivo, significa que se está mostrando vulnerable contigo, puesto que se siente seguro/a contigo. Validar las emociones, entender y respetar el cómo se ha podido sentir en todo momento, crear un espacio cuidador para que no se sienta incómodo/a en ningún momento puede ser muy reparador.
De otro modo, respetar sus tiempos, es posible que necesite tiempo para parar, respirar, llorar, etc. No es necesario que explique nada, sólo dejar que pueda expresarse en la medida que lo necesite. Intentar no hacer preguntas para obtener información, quizás esta persona no está preparada aún para hablar de ciertos momentos de la vivencia o de la vivencia en sí, simplemente escuchar lo que te pueda compartir y ser cuidadoso/a. Al terminar, puedes preguntarle qué necesita y en qué le puedes ayudar. Es posible que no sepa qué necesita o que no te pida nada, aún así ya es muy importante lo que has hecho escuchándole y ya le has podido ayudar en mucho.
Poder expresar esto emocionalmente es muy complejo y seguramente los días posteriores la persona afectada pueda seguir sintiéndose mal emocionalmente. Tener en cuenta el esfuerzo que ha hecho confiando en ti y ser constante y mostrarse presente es crucial para que se pueda sentir acompañado/a.
En el caso de que la persona no pueda hablar, simplemente estar ahí, tratar de mostrar tu apoyo, ofrecer planes que le puedan distraer o entretener. Buscar cosas que le puedan hacer sentirse mejor. Si sabe lo que necesita, intentar ayudarle; si no lo sabe, poder dar lo que en una situación similar crees que podrías necesitar tú mismo.
En cualquiera de los casos, la mejor manera para poder acompañar a alguien es poder estar presente. El hecho de que se sienta seguro contigo ya es muy protector para esa persona, y no debes juzgarte de cómo lo has hecho, ya has hecho mucho. El autocuidado también es necesario después de tener una conversación de este tipo, ver si tras el apoyo que has ofrecido te sientes bien o si quizás necesitas poder desahogarse después con alguien o cuidarte.
“Casi todas las cosas buenas nacen de una actitud de aprecio por lo demás.” Dalai Lama