Trastornos de la Conducta Alimentaria

TCA y Redes Sociales: El peligro de la comunidad

03 de Enero, 2021 Cecilia Martínez Trujillo

Seguramente podríamos decir que la relación entre los trastornos alimentarios: anorexia, bulimia, trastorno por atracón… y el mundo digital, Internet, se unió en los años 90 cuando aparecieron las llamadas páginas Pro Ana y Pro Mia:  páginas en las que centrándose en la anorexia, en el caso de las Pro Ana, y, en la bulimia, en las llamadas Pro Mia, se buscaba almacenar y compartir “técnicas” para adelgazar de manera extrema; de hecho, a día de hoy siguen existiendo este tipo de contenidos on-line, ya que la legislación de Internet y de contenidos on-line de nuestro país, no contempla cómo acabar con ellos. Muchos servidores en los que se encuentran alojadas estas páginas se encuentran en otros países y esto dificulta el poder atajar este problema a nivel legislativo. 


En 2010 se llevó a cabo una reforma del Código de consumo de Cataluña que contemplaba de manera expresa las conductas de riesgo relacionadas con los TCA; la finalidad de atender la situación de urgencia social de muchas personas, especialmente niños y jóvenes, ante la situación de vulnerabilidad en relación con los TCA e Internet. En aplicación del artículo 64 del Estatuto de Autonomía de Cataluña, se tramitó un Decreto ley que hacía referencia a las competencias en consumo de Internet con el objetivo de proteger a los jóvenes y adolescentes que se encuentran expuestos a todo tipo de informaciones a nivel digital.


Según el estudio llevado a cabo por la Taula de Diàleg de Catalunya, durante el año 2018, las palabras Anorexia y Bulimia había tenido un total de 12.800.000 de resultados en 0,48 segundos; Ana y Mia 92.200.000 resultados en 0,34 segundos; “Pro Ana” y “Pro Mia”: 25.000.000 resultados en 0,35 segundos, todas búsquedas relacionadas con los trastornos alimentarios.


Ante estos datos se concluyó que: el 59,2% de los usuarios de Internet accedían a contenidos no saludables; que un 40,8% de personas accedían a estos contenidos sobre trastornos y consejos sobre dietas, y que la media de edad de la primera búsqueda se situaba en los 15,51 años. También, con este estudio se constató que el 85% de las personas que realizaban esta búsqueda eran menores de edad, y que el 25,9% de las personas que buscaban esta información lo hacían de manera habitual.


En cuanto a personas en tratamiento, los números no eran mejores: el 71,3% indicaba que la contribución de estos contenidos era negativa para el desarrollo y el mantenimiento del trastorno; el 87,3% de las familias no tenían conocimiento de que la persona afectada había llevado a cabo esta búsqueda en Internet, y sólo un 40% de las familias acababan sabiendo que la persona afectada había llevado a cabo esta búsqueda en Internet.
Como vemos, la manera de navegar ha cambiado, ahora la tendencia son las redes sociales. 4.540 millones de personas se encuentran on-line en este momento, 7,75 billones de personas están haciendo búsquedas por Internet diariamente, y los usuarios de Internet no dejan de crecer según el informe anual de We are social  

“Las páginas Pro Ana y Pro mia están compuestas por grupos de chicas que padecen la enfermedad y utilizan los grupos de whatsapp o blogs en los que se promueven la anorexia y la bulimia como un modo de vida. Se valora la fuerza de voluntad, gana la que más peso pierde, y se establecen metas”, advierte Sara Denia, paciente de ABB Sevilla. “Yo he llegado a estar muy mareada ir al baño y perder la conciencia” afirma Sara. 


Actualmente la sociedad necesita herramientas para poder usar de manera correcta Internet y navegar de manera efectiva y lo más importante, seguros.
Los usuarios de redes sociales han aumentado en un 9,2%, 321 millones de usuarios más que el año pasado. En 2019 Google registró 129 millones de búsquedas relacionadas con la alimentación, de las cuales un 7% correspondían a productos healthy, veggies o para celíacos. 
Las búsquedas de dietas y alimentación sana son muy comunes en la red; al 74% de los españoles les preocupa su alimentación, según Santiago Puértolas, analista de Google, el 42% de los hogares españoles han comprado productos healthy en este año. Hasta aquí todo podría parecer correcto, pero lo que parece alarmante es que el 67% de los españoles que siguen una dieta no tienen necesidad de hacerlo; es decir, muchas personas que siguen dietas celíacas, según el 45% de los encuestados, no tienen esa enfermedad, pero tienen interés en este tipo de alimentación ya que la consideran beneficiosa para la salud.


Las redes sociales han contribuido a la transmisión rápida de información, la pregunta es: ¿Estamos preparados para recibir tanta información? ¿tenemos sentido crítico para distinguir la información veraz de las fakenews? Lo cierto es que este sería un tema a tratar, seguramente, en otro post, por lo que vamos a poner de nuevo la atención en los TCA y cómo pueden influir las redes sociales en esto.
Las redes sociales muestran lo mejor de nosotros, al menos están diseñadas para ello. Actualmente, las redes más consumidas por los jóvenes: Likee, Tik Tok, Snaptchat o Instagram, entre otras, premian la belleza ante la inteligencia. No buscamos mostrarnos listos si no guapos. 
La guerra de los likes ha iniciado. Podríamos simplificar las relaciones humanas en que si no tienes seguidores “no estás en la onda”
Filtros, aparatos de iluminación y selfies son el must have de nuestros jóvenes. Compiten por gustar más que el otro y por estar más guapo/a que sus amigos. La sobreexposición puede llevar a acabar sufriendo un trastorno alimentario.
Según Rosa Baños, Doctora en Psicología e investigadora, afirma que “la mayoría de las mujeres sienten insatisfacción con su imagen corporal, esto se multiplica cuando hablamos de una persona que sufre un trastorno alimentario”.  
Los trastornos alimentarios, a menudo presentan una distorsión de la imagen corporal, algo que se está empezando a trabajar con la realidad virtual. No sería raro pensar que esta distorsión de la imagen corporal se puede ver alterada por la sobreexposición que nuestros jóvenes (y no tan jóvenes) sufren en las redes sociales.
Es importante no percibir las redes sociales como un peligro, ya que vinieron para quedarse, y forman parte de nuestra manera de relacionarnos, pero, es importante hacer una crítica constructiva que nos lleve a una utilización responsable de éstas.

Directora de Comunicación en ITA.