Trastornos de Ansiedad

Ansiedad y Obesidad

04 de Marzo, 2021 Montse Pascual

La obesidad es una enfermedad que cada vez tiene más prevalencia en la población en España se estima que uno de cada dos adultos presenta un peso superior a lo recomendable (sobrepeso u obesidad), llegando incluso a normalizarse  en muchos casos. Esta enfermedad, no solo conlleva múltiples complicaciones físicas, sino que también provoca un gran malestar psicológico y emocional a quien lo sufre (ansiedad social, depresión, pobre autoestima, dificultades psicosociales debido a la discriminación por el peso, etc). Estas serían las consecuencias psicológicas de sufrirla, pero, ¿y si también hay causas o factores psicológicos que favorecen su aparición y mantenimiento?

La ansiedad tiene muchas formas y síntomas distintos, y nos avisa de que llevamos demasiado tiempo sin escuchar nuestras necesidades emocionales. Puede aparecer en forma de pensamientos incontrolables, preocupaciones en exceso, sensaciones físicas desagradables, alteraciones en el sueño, alteraciones en la alimentación…y en esto último vamos a centrarnos.

En concreto, cuando hablamos de obesidad, muchas veces no tenemos en cuenta los factores psicológicos asociados a esta, y es que en muchos casos, estas causas son las que están detrás de un problema de sobrepeso u obesidad, ya que es lo emocional, lo que muchas veces se interpone a la hora de realizar unos hábitos alimentarios saludables. Es muy común hablar de hambre emocional, y prácticamente todas las personas hemos tenido este tipo de hambre en algún momento, no obstante, 

¿Cuándo podemos considerar que esto es un problema?

  • Comer hasta sentirse excesivamente lleno y con sensación de pérdida de control.
  • Comer sin tener hambre, por aburrimiento o tras sentir ciertas emociones (tristeza, enfado…)
  • Sentimiento de culpa muy elevado después de estas ingestas.
  • Pensar durante gran parte del día en comida.
  • Comer sólo o a escondidas por vergüenza.
  • A veces realizar conductas de compensación o dietas estrictas que acaban llevando al atracón.
  • Tener un gran sufrimiento asociado a la pérdida de control o a la “incapacidad” de tener una buena relación con la comida.

 

Esta ansiedad por comer nos está comunicando algo. Cuando comemos para no sentirnos mal, acabamos por no conectar con aquello que realmente debemos atender, aquello que está oculto tras el malestar. Muchas veces puede deberse a una mala relación con uno mismo, no dedicarse tiempo de calidad, problemas en las relaciones, no tener la vida que uno desea, dificultad para poner límites, un gran etcétera.

 

En estos casos, sería indicado acudir a un psicoterapeuta que te pueda ayudar a averiguar qué hay debajo de esa ansiedad y cómo dejar de usar la comida para regular esas emociones que producen malestar.

Psicóloga General Sanitaria de Ita Urgell